Teresa y Guille se conocieron en un intercambio en Nuevo México en 2012. Desde entonces se hicieron inseparables, primero como mejores amigos… hasta que, muchos años después, se dieron cuenta de que lo que sentían era amor. Ahí comenzó de verdad su historia, una historia que, por conocerse tanto y tan bien, fluyó de manera natural y preciosa, en apenas tres años ya estaban prometidos.
Eligieron casarse en la Finca del Castillo del Milagro porque Teresa es milagrera y porque era un lugar muy especial para su padre. Aunque él ya no está, querían que formara parte del día de una forma simbólica y muy presente.
La finca no estaba preparada para celebrar bodas, pero con la ayuda de su madre y toda la familia consiguieron montar un auténtico bodorrio.
Querían una boda que inspirara vida, color y alegría, y así fue. Para llegar a la finca, los testigos lo hicieron en los tradicionales carros del Milagro, los mismos que decoraron su madre y su tía en la última romería.
Los nombres de las mesas fueron un detalle muy especial: cada una llevaba el nombre de un familiar querido que ya no está, para que, de alguna manera, también acompañaran el día.
El catering, Casa Parrilla, mantuvo la esencia manchega que buscaban. No faltó el famoso rincón de carne de caza, uno de los favoritos de la familia.
Y para terminar, lo hicieron por todo lo alto: una orquesta, porque ambos están muy vinculados a la vida de pueblo —Teresa a Ventas y Guille a Robledo de Chavela— y querían que su boda se sintiera como eso, una auténtica fiesta de pueblo, alegre, cercana y llena de vida.







































































CRÉDITOS
Fotografía: Galería Estudio Fotográfico
Vídeo: Afterlivefilms
Vestido: Luis Infantes
Flores: Adolfo Celestino
Decoración y papelería: Teresa Wonka Estudio
Catering: Casa Parrilla
Música clásica: Noname
Iluminación: Alejandro Ilusión Iluminación
Wedding Planner: Sumilewp
Beauty: Cynthia León